Odio las inyecciones... son el calvario de muchos, la tortura de otros, una cosa de nada para algunos... Pero para mí son lo peor del mundo.
Siempre que he podido me he escapado de ellas. Cuando iba a la clínica por algún dolor, siempre decía que no era para tanto, aunque me sintiera morir, todo para evitarlas, me hacia la valiente si eso significaba no tenerlas cerca por ningún motivo.
No sé si es que soy demasiado maricona, pero no soporto la idea de tener una aguja cerca... me pongo demasiado nerviosa, empiezo a reírme descontroladamente, mi respiración se acelera, quiero que la sensación espantosa acabe y casi siempre, al terminar con el sufrimiento, salgo con una lágrima aguantada en el ojo... ES HORRIBLE!!!
La peor parte de todo esto es que ahora las tengo q ver una vez al mes. Tengo que enfrentarme a ellas y hacerlas parte de mi vida normal. Espero poder con ellas en algún momento, ya que me acompañaran por un buen tiempo, pero no creo q la sensación de rechazo cambie con solo pensar que el día 21 de cada mes se acerca. Seguro me pondré tan nerviosa como hoy, y más si alguien viene y te dice: "Es horrible, la primera vez a mí se me bajó la presión".
Hoy no fue tan espantoso, pero el dolor que queda en todo tu trasero te recuerda a cada rato que no es la última. Quién sabe si el próximo mes será igual, esperemos que mi cuerpo lo asimile y no se estrese solo con mencionar el tema.
Siempre que he podido me he escapado de ellas. Cuando iba a la clínica por algún dolor, siempre decía que no era para tanto, aunque me sintiera morir, todo para evitarlas, me hacia la valiente si eso significaba no tenerlas cerca por ningún motivo.
No sé si es que soy demasiado maricona, pero no soporto la idea de tener una aguja cerca... me pongo demasiado nerviosa, empiezo a reírme descontroladamente, mi respiración se acelera, quiero que la sensación espantosa acabe y casi siempre, al terminar con el sufrimiento, salgo con una lágrima aguantada en el ojo... ES HORRIBLE!!!
La peor parte de todo esto es que ahora las tengo q ver una vez al mes. Tengo que enfrentarme a ellas y hacerlas parte de mi vida normal. Espero poder con ellas en algún momento, ya que me acompañaran por un buen tiempo, pero no creo q la sensación de rechazo cambie con solo pensar que el día 21 de cada mes se acerca. Seguro me pondré tan nerviosa como hoy, y más si alguien viene y te dice: "Es horrible, la primera vez a mí se me bajó la presión".
Hoy no fue tan espantoso, pero el dolor que queda en todo tu trasero te recuerda a cada rato que no es la última. Quién sabe si el próximo mes será igual, esperemos que mi cuerpo lo asimile y no se estrese solo con mencionar el tema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario