Lo peor que uno puede hacer cuando va a viajar es no planificar el viaje. Por hacer todo a la apurada las cosas no salen como uno las quiere.
Por ejemplo, yo, sabía que tenía que viajar a EEUU antes del 10 de setiembre. Era totalmente necesario, pero dejé que los días pasaran, y pasaran, y siguieran pasando hasta que me di cuenta que solo faltaban 2 semanas para la fecha tope.
Tocó buscar pasajes. Con la crisis y todo eso no te puedes dar el lujo de viajar en primera clase (el pasaje te cuesta como 3 o 4 veces más que uno en clase turista). Entonces a buscar un pasaje barato. Lan, American... CONTINENTAL!!! Me daba el mejor precio, yo encantada. Pero detrás de lo bueno venia el calvario: Escalas... Lima - Panamá, Panamá - Houston, Houston - Miami... en otras palabras 14 horas de viaje. De haberlo sacado a tiempo me hubiera costado, hasta menos, un pasaje directo Lima - Miami. Pero bueno, ya no había otra opción.
Pasaron los días, vi donde podía quedarme en Miami. Todo estaba listo, total, las horas de vuelo las pasaría leyendo y las horas de escala entre un vuelo y otro eran mínimas y totalmente manejables.
Empezó la aventura: 5 am en el aeropuerto (claro, no dormí nada porque el día anterior fue mi graduación y después fui a celebrar con mi novio). Bueno, hice el ckeck - in normal, subí a migraciones, pagué el impuesto, etc. La cosa es que estuve en el avión a las 6:45 am. Hasta aqui todo normal. El avión salió a su hora normal y llegué a Panamá como a las 11 am aprox. La espera para el otro vuelo fue rápida, en Panamá el uso de Wi-fi era gratis, entonces pude avisar en casa que estaba viva en mi primer destino.
Segunda parada: Houston!!!
Me toco abordar el avión, todo normal igual... El avión despegó sin problemas y yo dormí durante el vuelo (igual que en el primero, necesitaba dormir en serio). Lo que no se pudo evitar fue problemas con el clima, lo que hizo que el vuelo que tenía que llegar 5:30 pm a Houston, llegara a las 6:20 pm... Si, se demoró casi una hora, pero eso no fue lo peor... corrí por migraciones, me sellaron el pasaporte... corrí por aduana y llegué a dejar mi maleta... Me dijeron que por la hora (tenía que estar 6:30 en el avión) me acercara al counter de Continental... Casi me muero cuando el amable joven me informó que habían cerrado ya la puerta del avión!!! Pero todavia quedaba una esperanza: ver si había otro vuelo. Perfecto, había otro, pero era para el día siguiente a las 7:30 am. Eso significaba solo una cosa: Volvería a pasar la noche en un aeropuerto.
Ya sin esperanzas, solo quedaba resignarme. Lo bueno es que tenia 5 buenos libros en la maleta de mano y mi querida computadora que me acompañarían las siguientes 12 HORAS DE ESPERA!!
Así que no me quedó otra más que esperar...
Un señor de seguridad me dijo que para estar más segura pasara control de equipaje de mano y esperara cerca de la puerta de embarque. Yo muy emocionada me acerqué al counter de Continental para dejar mi maleta, pero no se podía. Solo se podía dejar a partir de las 4:30 am del día siguiente. Entonces me tocó esperar con mis maletas sentada en una silla frente al counter.
Las cosas se hacen con tiempo, sino salen atroces, como a mí...
No pude dormir nada durante todo ese tiempo. Me toco leer y leer, me daba sueño, trataba de dormir, no podía, las horas se me pasaban lentísimas...
A la hora de dejar mi maleta y poder ir hasta la puerta de embarque me sentí tan aliviada... ya faltaba menos para llegar a mi destino.
Al momento de llegar a Miami el cuerpo ya no me daba... no podía más, pero tenía mil cosas por hacer... Ya me iba a tocar descansar de verdad cuando regresara a Lima.
Las escalas son lo más odiado del mundo. Se podrían evitar solo si se hacen las cosas con tiempo. Prometo hacer las cosas bien la próxima vez. No pienso pasar más horas en un avión ni menos tantas horas en un aeropuerto. Lo prometo!!
Por ejemplo, yo, sabía que tenía que viajar a EEUU antes del 10 de setiembre. Era totalmente necesario, pero dejé que los días pasaran, y pasaran, y siguieran pasando hasta que me di cuenta que solo faltaban 2 semanas para la fecha tope.
Tocó buscar pasajes. Con la crisis y todo eso no te puedes dar el lujo de viajar en primera clase (el pasaje te cuesta como 3 o 4 veces más que uno en clase turista). Entonces a buscar un pasaje barato. Lan, American... CONTINENTAL!!! Me daba el mejor precio, yo encantada. Pero detrás de lo bueno venia el calvario: Escalas... Lima - Panamá, Panamá - Houston, Houston - Miami... en otras palabras 14 horas de viaje. De haberlo sacado a tiempo me hubiera costado, hasta menos, un pasaje directo Lima - Miami. Pero bueno, ya no había otra opción.
Pasaron los días, vi donde podía quedarme en Miami. Todo estaba listo, total, las horas de vuelo las pasaría leyendo y las horas de escala entre un vuelo y otro eran mínimas y totalmente manejables.
Empezó la aventura: 5 am en el aeropuerto (claro, no dormí nada porque el día anterior fue mi graduación y después fui a celebrar con mi novio). Bueno, hice el ckeck - in normal, subí a migraciones, pagué el impuesto, etc. La cosa es que estuve en el avión a las 6:45 am. Hasta aqui todo normal. El avión salió a su hora normal y llegué a Panamá como a las 11 am aprox. La espera para el otro vuelo fue rápida, en Panamá el uso de Wi-fi era gratis, entonces pude avisar en casa que estaba viva en mi primer destino.
Segunda parada: Houston!!!
Me toco abordar el avión, todo normal igual... El avión despegó sin problemas y yo dormí durante el vuelo (igual que en el primero, necesitaba dormir en serio). Lo que no se pudo evitar fue problemas con el clima, lo que hizo que el vuelo que tenía que llegar 5:30 pm a Houston, llegara a las 6:20 pm... Si, se demoró casi una hora, pero eso no fue lo peor... corrí por migraciones, me sellaron el pasaporte... corrí por aduana y llegué a dejar mi maleta... Me dijeron que por la hora (tenía que estar 6:30 en el avión) me acercara al counter de Continental... Casi me muero cuando el amable joven me informó que habían cerrado ya la puerta del avión!!! Pero todavia quedaba una esperanza: ver si había otro vuelo. Perfecto, había otro, pero era para el día siguiente a las 7:30 am. Eso significaba solo una cosa: Volvería a pasar la noche en un aeropuerto.
Ya sin esperanzas, solo quedaba resignarme. Lo bueno es que tenia 5 buenos libros en la maleta de mano y mi querida computadora que me acompañarían las siguientes 12 HORAS DE ESPERA!!
Así que no me quedó otra más que esperar...
Un señor de seguridad me dijo que para estar más segura pasara control de equipaje de mano y esperara cerca de la puerta de embarque. Yo muy emocionada me acerqué al counter de Continental para dejar mi maleta, pero no se podía. Solo se podía dejar a partir de las 4:30 am del día siguiente. Entonces me tocó esperar con mis maletas sentada en una silla frente al counter.
Las cosas se hacen con tiempo, sino salen atroces, como a mí...
No pude dormir nada durante todo ese tiempo. Me toco leer y leer, me daba sueño, trataba de dormir, no podía, las horas se me pasaban lentísimas...
A la hora de dejar mi maleta y poder ir hasta la puerta de embarque me sentí tan aliviada... ya faltaba menos para llegar a mi destino.
Al momento de llegar a Miami el cuerpo ya no me daba... no podía más, pero tenía mil cosas por hacer... Ya me iba a tocar descansar de verdad cuando regresara a Lima.
Las escalas son lo más odiado del mundo. Se podrían evitar solo si se hacen las cosas con tiempo. Prometo hacer las cosas bien la próxima vez. No pienso pasar más horas en un avión ni menos tantas horas en un aeropuerto. Lo prometo!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario